Esta vez la acción nos lleva a la Calcuta colonial de los años 30. En ella, Ben, un huérfano de controvertido y misterioso origen, se enfrenta a su legado familiar cuando alcanza la mayoría de edad. Siniestros personajes protagonistas de los más oscuros sucesos arrastran a Ben y a sus compañeros de orfanato a enfrentarse a misterios que solo podrán enfrentar desvelando el pasado de su desaparecida familia.

El autor, en la edición que tengo (publicada 12 años después de la primera) dice del libro lo siguiente: "Un novelista se siente tentado de rehacer los pasos perdidos y corregir los muchos defectos que plagan una obra temprana (...) Me ha parecido más honesto dejarla tal cual la escribí, con los recursos y el oficio de aquel momento". Totalmente de acuerdo Carlos, se te veía talentoso, pero verde aún.
La novela es, al igual que su predecesora "El príncipe de la niebla", entretenida y de aventuras adolescentes. De las que gustan al público adolescente y sin pretensiones de calidad novelesca más allá de pasar un buen rato. Se nota que el autor tiene multitud de buenas ideas, pero hace por meterlas todas en la misma novela y hace que algunas queden forzadas, y otras sean inaportantes por completo.
Me ha parecido un libro tirando a flojito, pero había que leerselo para poder acceder al tercero de la trilogía...