Una vez más recurrimos a la RAE para que nos ilustre y nos dice lo siguiente:
vicio.
6. m. Gusto especial o demasiado apetito de algo, que incita a usarlo frecuentemente y con exceso.
Y es que esa palabra es la que mejor explica que el jueves pasado seis personas nos metieramos en una casa a las nueve de la noche y saliéramos a las dos y media de la madrugada habiendo hecho solo tres cosas: comer, beber y jugar a videojuegos.
Y es que no sé que tendrán esos poligonitos de colores que se mueven en las pantallas grandes y pequeñas a las ordenes de nuestras manos, pero que al género masculino le dejan antontao.
A las chicas les pasa menos. Salvo el tetris que parece ser el juego femenino universal, la mayoría son capaces de tener una consola en la mano e ignorarla o al menos no poner interes ni picarse de manera malsana.
Los chicos no somos capaces. por una razón o por otra, siempre hay algo en el juego que haya a mano para que nos apetezca picarnos un rato, hasta que nos damos por vencidos, nos empiezan a hervir las corneas o (desde la era wii) nos empiezan a dar calambres en los brazos.
Me pregunto cuantos botones se pulsaron esa noche...Pues el jueves como ya os comento (y podeis ver en la foto) no había mano ociosa en ningún momento. Con dos mandos de Wii, tres PSP's (dos de ellas enganchadas por wi-fi), y una nintendo DS, siempre había algo a lo que jugar. Le dimos caña al Wii Sports (desde que me hice PRO en boxeo nadie se atreve conmigo), al Wii Play y su glorioso Vaquero Ranchero, al Call Of Duty 3, por aquello de ver un juego serio y al Redsteel, para probar el modo multijugador (flojete).
El que no tenía un Wiimando en la mano, estaba con las PSP's, enchufando goles en el Pro Evolution Soccer 6, ya sea en solitario o al prójimo. ¡Que gran cosa el wi-fi!. Y de fondo musical el jugador al que le tocaba hacerse el brain training recitando en voz alta los colores que la DS le mostraba en pantalla.
La verdad es que salvo las pizzas que estaban más bien asquerositas (tiesas, saladas y con sólo uno de cada cinco ingredientes de los que pedimos) fue una noche de lo más memorable. Planeamos juerga por huertas y al final decidimos que eso lo dejábamos para la siguiente, que ya habíamos tenido nuestra ración de vicio por ese día.
Y bueno, el hecho de llegar a casa y dormir tres horas también te condiciona un poco...