Ego me absolvo

Le pedí a Dios una bicicleta, pero sé que Dios no funciona de esa manera. Entonces robé una y le pedí perdón

Lo bueno de contar con un Dios benevolente y comprensivo es que tolera actiudes como la descrita en la frase anterior. Con un Dios tan enrollado (tuvo un problema de actitud en el Antiguo Testamento, pero lo superó con la paternidad) ¿quién no se apuntaría a su lista de seguidores?
En España, desde hace años el catolicismo ha llenado todos los aspectos de la vida cotidiana y sólo ahora y con grandes polémicas se está trabajando para escapar de debajo de la sotana papal.

Me da por pensar que son los años viviendo con la inercia del "Catholic way of life" los que hacen que esté tan extendido lo de obrar mal primero y pedir perdón después.

Antes de escribirse en éste blog, este texto ha brotado por primera vez en una libreta, en el regazo del que os escribe, en un tren entre Chamartín y mi trabajo. Ha nacido en aquel instante porque la indignación tenía que salir por algún sitio, y ha salido en un hilo retorcido de tinta.



A las 7:56 accedía a la estación de Sol. En ella un tren ocupaba la vía 2, pero sin ningún viajero en él.
Avería. Megafonía informa de que los trenes destino Aranjuez salen directamente de Atocha. Vale, no me preocupa. Mi tren se está anunciando para dentro de 5 minutos en la vía 1. Perfecto.
15 minutos más tarde el tren no ha venido, pero sí uno dirección Aranjuez ¿No salían de Atocha?
10 minutos más y se anuncia por megafonía que los trenes con sentido norte salen desde Atocha, así que toca volver atrás para cambiar de tren [suspiro]. Vaaaaaaaale.
Cojo el primer tren hacia Atocha y ya llegando se para en el tunel. Fundido a negro de las luces interiores, y 5 minutos de espera. Megafonía guarda un incómodo silencio.
Llegada a Atocha por fin, transbordo y camino al curro. Llego a Chamartín y sigo camino a mi destino. Megafonía: "Este tren finaliza su recorrido en Chamartín" ¿Hola? ¿y por qué me lo dices tres minutos después de irnos de esa estación?

Al final 50 minutos más tarde de lo habitual, llego a mi destino final.
"Disculpen las molestias" y eso es todo lo que ofrecen. Pueden hacerte perder una hora de tu vida sin darte explicaciones, luego te piden perdón y ya está todo arreglado. Porque eso es lo que nos ha enseñado la biblia.
Pues no señores de Renfe, me tendrían que pedir disculpas, devolverme el importe del billete y darme -sin que yo lo pida- un justificante para mi trabajo.
Que pena que no haya alternativas, y no quede más remedio que dejarnos en manos de a quién le importamos tan poco.

2 comentamientos:

Karstiel dijo...

La verdad es que la situación de indefensión es total y muy molesta. Pero no solamente en tu ejemplo, sino en todas partes. Siempre, siempre, siempre tu tiempo no significa nada para el otro y te toca perderlo sin poder quejarte de ninguna forma... Vamos, no sé, pero normalmente a mi me pagan por horas :S

Lyda de Lost dijo...

¡Buena reflexión!