Arroz y cosas con cáscara

Llevo semana y media en mi casa sin viajar a ningún lado, impropio de mí ¿no? Pues no os preocupeis porque mañana caen otros 600 kilometrillos al contador. Esta vez no es algo que yo haya elegido (bueno, en el fondo nadie me obliga), esta viaje lo motiva un sobre de esos color crema que alberga una tarjetita con dos anillos entrelazados. Y una dirección en las rías altas.

Así que mañana (bueno, ya hoy) viernes, tras la jornada laboral y dejar las cosas en casita, toca recorrerse la A-6 enterita. El sábado festejo, el domingo será uno de esos días en los que se huye de los ruidos fuertes y se bebe mucha agua, y el lunes será el día de deshacer los 600km.

Yo pensaba que con los mejillones belgas había llenado mi cupo de marisco


Es mi primera boda en Galicia, y la verdad es que tengo curiosidad. Ya me han advertido que la cena de hoy debería ser lo último que ingiera en las próximas 48 horas, porque al parecer en la puerta de la iglesia se tira el arroz, pero en el banquete no se tira nada de nada. Los invitados deberemos deshauciar de sus conchas kilos de moluscos y crustaceos, para darles un nuevo hogar en nuestro interior. Todo ello regado por ese vinito de la tierra...

El martes estaré aquí de nuevo, para pasar otros dos o tres días, así que ya entonces os contaré lo que ha sido, y lo que esté por venir. ¡No seais demasiado malos en mi ausencia!

4 comentamientos:

Black Hole dijo...

Sobre todo ten cuidado no sea que el marisco esté tan fresco que le entren ganas de comerte a ti xDDD

El Capi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mangamoncio dijo...

Yo he escuchado cosas espantosas y terribles sobre las bodas gallegas, como que la ingesta de alimentos y bebidas se alarga durante unas catorces horas seguidas, sin interrupciones, o que en la iglesia, en lugar de obleas y vino peleón, el cura reparte percebes y alvariño. No te digo más...

supergarban dijo...

Yo aún recuerdo una comunión en la que estuve hace tiempo, allí se estuvo comiendo casi hasta por la noche ¡y era una comunión!no quiero ni pensar cómo serán las bodas.