Bru*

S'acabó. Ya ha empezado la cuenta atrás para la vuelta al trabajo. Es lo malo de repartir las vacaciones por el año en lugar de cogerse decenas de días en Agosto. Las disfrutas más, pero tienes síndrome postvacacional cada mes y medio, más o menos.
Aunque si uno vuelve de pasarlo bien los recuerdos hacen el trance más llevadero. Y este es uno de esos casos.

La venecia del norte

Brujas se puede resumir en cinco palabras: Chocolate, Cerveza, Encaje, Canales y Encanto. Es una ciudad muy medieval en la que da igual en qué parte de ella estés, a tu alrededor habrá algo que merezca una foto. Ya sea un canal, una tienda de artesanía o una de esas casas típicas holandesas estrechitas. ¡Y estatuas a cascoporro!

Bruselas se resume en otras cinco palabras: Capital, Mejillones, Cómic y Gótico Flamígero. Bruselas se percibe como una ciudad mucho más grande. En ocasiones parece una sucursal de París pero unos kilómetros más al norte. Si no fuera por las banderas belgas y las fachadas con personajes de Cómic que decoran el centro serían difíciles de diferenciar.

La Grand Pluie

Bélgica es un no-país precioso. En Brujas resultaba dificil hacerse a la idea de que no estaba en Holanda, y en Bruselas de que no estaba en Francia. Sin embargo es innegable que están orgullosos de sus patatas fritas, sus dibujantes y su chocolate, y Flamencos y Valones hacen piña alrededor de estos principios.
De cualquier manera, y pese a la lluvia, han sido cuatro días llenos de disfrutes sensoriales. Tanto tanto, que currar dentro de 8 horas casi que me da lo mismo.